Informe sobre el gasto militar en el nuevo proyecto de Presupuestos Generales del Estado 2019

Aquí ofrecemos un resumen del detallado informe que elaboraron las compañeras del Grupo Tortuga de Elx y que podéis encontrar en este enlace. Aquí expondremos los datos económicos principalmente, en el original se incluye una reflexión final que os animamos a leer y expandir.

El militarismo (gasto militar más control social) costará 872'13 € por cada persona para el año 2019.

Calculamos que el gasto militar más el gasto en control social DIARIO es 104'48 millones de euros, 4'35 millones de € por hora.

Queremos presentar en primer lugar una tabla completa de las distintas partidas que hemos detectado como gasto militar indiscutible. Para ello hemos usado como fuente principal los propios documentos del proyecto de presupuestos publicados por la Secretaría de Estado de Presupuestos y Gastos, del Ministerio de Hacienda, en su página web, tanto en las tablas económicas como en sus memorias de objetivos, donde muchas veces se especifican objetivos económicos detallados que arrojan gasto militar o colaboración con lo militar, y que las tablas económicas, más rígidas en sus capítulos, no contemplan con tanta claridad.

Además, en otros casos en los que no ha sido posible conocer directamente el gasto aplicado a determinada actividad militar pagada desde otro ministerio, hemos acudido a otras fuentes, como convenios de colaboración (que a veces consignan cantidades, como por ejemplo, el RD 1097/2011, de 2 de Julio, actualmente en vigor, que aprueba el convenio de colaboración de la UME con el Ministerio de Agricultura y señala nítidamente que el pago de la actuación UME se abonara por el Ministerio de Agricultura, o el Convenio SEPE/MIDEF de BOE 301 de 14 diciembre 2018, que consigna 6 millones de euros, con cargo partida 19.101.000-X.401 y que pagara el Ministerio de Trabajo, o los gastos por transportes plurianuales del Ministerio de Defensa que aparecen aprobados en el BOE de 12/11/2014 y ha sido prorrogado para ejercicios posteriores. En otras ocasiones nos ha sido imposible siquiera realizar una estimación razonable, con lo que nos hemos conformado con consignar el concepto pero sin establecer partida.

Por último, hay un gasto estimado, el relativo a los constantes aumentos del gasto previsto que destacan las ejecuciones de gasto publicadas por la IGAE y que, en la media de los últimos diez años viene a suponer más del 34% en conjunto (con un porcentaje mucho mayor en los últimos cuatro años del PP), a los que hay que sumar otras partidas que se suelen pagar fuera de presupuestos, como son la inmensa mayoría de los gastos para operaciones militares en el exterior, los intereses de la deuda anterior imputable a lo militar y pagada con los presupuestos de este año, así como la parte proporcional de la deuda que se necesitará contraer este año para financiar el propio gasto militar, dado que los presupuestos generales del estado son deficitarios en más de 120.000 millones de euros que habrá de pagar contrayendo nueva deuda.

Hay que advertir, por ello, que los datos que se ofrecen arrojan una parte clara, más otra estimada (siempre a la baja en nuestras estimaciones para pecar más de recatados que de exagerados), lo que comporta finalmente una cantidad de gasto militar probablemente inferior a la realmente existente, pero suficientemente clarificadora de lo que supone este gasto y sus múltiples dimensiones.

1 Tabla del gasto militar detectado

Pasemos, sin más preámbulo, a presentar la (extensa) tabla, que por su enorme extensión enlazamos para desplegar en un pdf pinchando a continuación.

2 Datos destacados

El gasto militar español supone, con arreglo a la tabla anterior, al menos 31.830,82 millones de euros destinados a alimentar y consolidar el militarismo, en sus múltiples facetas y estructuras, del Estado español.

Este gasto implica un gasto diario de 87,2 millones de euros, es decir, 3,63 millones de euros por hora.

Esto implica 727,89 euros por persona/año en pago al fortalecimiento del militarismo español. Cada barra de pan, cada kilovatio de electricidad, cada litro de agua o cada hora de trabajo desarrollado por la ciudadanía tributa para conseguir ese impuesto de sangre al militarismo.

SI tenemos en cuenta la suma del gasto militar y de las instituciones de control social, la suma es mucho más abrumadora, 38.138.30 millones de euros, 104,48 millones de euros al día, 4,35 millones de euros al día y 872,13 euros al día por persona.

Otra característica de nuestro abrumador gasto militar es su opacidad y ocultación deliberada, tarea en la que se han esmerado PSOE y PP con especial empeño y con la colaboración pasiva del resto de las fuerzas políticas de la poliarquía e8spañola. En el presupuesto de 2019 resulta que del presupuesto consignado en los PGE y repartido por los distintos ministerios, resulta que 9.263,81 millones de euros se encuentran fuera del presupuesto del Ministerio de Defensa, muchas de ellas dispersas en la mayoría de los Ministerios y disfrazadas de forma sibilina para dificultar su localización.

Esto supone que el 50´2% del gasto militar presupuestado está oculto fuera del propio Ministerio de Defensa y se gestiona desde otros lugares.

La cifra es mayor si acudimos a la suma del gasto presupuestado más el que se sabe que se contraerá pero no se ha presupuestado, como ocurre con el sobregasto que constantemente, en todos los ejercicios de los que se tiene noticio, realiza el Ministerio de Defensa (una media de más del 30% si tenemos en cuenta los diez últimos años, sobre el gasto presupuestado) así como las partidas plurianuales con pago este año, los gastos que se contraerán durante 2019 para operaciones en el exterior (según palabras de responsables ministeriales al menos las mismas que en 2018, al haberse prorrogado todas las operaciones en marcha por un año más) y la imputación de la parte proporcional de intereses de deuda a abonar este año sobre la deuda presupuestaria de anteriores ejercicios.

Si tenemos en cuenta toda esta partida, e gasto oculto ocupa la cifra escalofriante de 15.922,12 millones de euros, un 63,48 % de gasto oculto, cantidad que aumenta al 71,22% si computamos todo el gasto militar.

Parece intolerable que algo más de siete de cada diez euros del gasto militar se encuentren ocultos, opacos, sustraídos a la opinión pública. Muestra a las claras la falta de soberanía en esta materia y la ilegitimidad del gasto militar así opacado cuando los recortes de políticas sociales son tan evidentes. Si tenemos en cuenta la composición de las partidas de gasto militar del Estado, resulta que el presupuesto del Ministerio de Defensa únicamente permite financiar el gasto militar total por 105 días, debiendo acudirse al oculto en otros ministerios para financiar otros 106 días, al gasto extrapresupuestario para completar otros 87 días y acudir a deuda pública para complementar los siguientes 67 días necesarios para completar el gasto de los 365 días del año.

3 Distribución del gasto militar

Como hemos explicado, el Gasto Militar se descompone en cuatro grandes apartados:

  • El Gasto consignado en el Ministerio de Defensa y que gestiona éste directamente.
  • El gasto consignado en otros Ministerios y capítulos del presupuesto ajeno a Defesa y que se libra y gestiona desde otros lugares
  • EL gasto que no se consigna en los PGE y se contrae por medio de compromisos extrapresupuestarios, principalmente para pago de operaciones militares en el exterior, pago de intereses de la deuda contraída en ejercicios anteriores, ampliaciones de créditos que suman como un sobrecoste recurrente (de más del 30% del gasto presupuestado por el Ministerio de defensa de media en los últimos 10 años) y que en realidad es gasto que se sabe de antemano pero no se quiere meter en el presupuesto, y las partidas por compromisos plurianuales que tampoco se contemplan en el presupuesto del Ministerio de Defensa.
  • La prorrata del gasto militar respecto del coste de la deuda a contraer por el Estado para paliar el déficit de los PGE.

Este gasto militar v a suponer un ligero aumento del, casi siempre en aumento, gasto militar previo. Si contemplamos el gasto militar del Ministerio de Defensa y de los demás Ministerios, dicho aumento llegará al 3,16 %, pero aumentará hasta el 6´38 si contamos con los gastos extrapresupuestarios que se estiman, y hasta el 7,57% si contamos con la deuda necesaria para abordar el pago de todo el gasto militar previsto. Ello supone un 2,09% del PIB español, una cifra escandalosa que aumenta si sumamos a ésta la cantidad destinada a aparatos de control social. En el cuadro siguiente (en millones de euros) se observa esta evolución en los últimos tres años:

La composición de este gasto hace cómplices de la perpetuación de esta tremenda mancha de tinta de calamar a todos los ministerios que, de una u otra manera, participan en el mismo. Teniendo en cuenta en gasto distribuido en los diferentes programas de los PGE, 18.425,08 millones de euros, es decir, el gasto sin contar con los gastos extrapresupuestarios y la deuda, encontramos que este se distribuye conforme al siguiente cuadro:

Es importante comprobar esta distribución que implica en el gasto militar a una significativa cantidad de ministerios y organismos ajenos al ejército. SI sólo tenemos en cuenta el gasto militar consignado en partidas fuera del ministerio de Defensa podemos comprobar además la importante implicación de los diferentes ministerios aparentemente ajenos a la política militar, en las políticas militarizadoras.

Se lleva la palma el Ministerio de Hacienda, que además de los 39,49 millones de euros con los que financia diversas actividades militares como son los transportes del Ministerio de Defensa, programas de formación para el empleo destinados al reciclaje de militares, o el mantenimiento y adquisición de aviones y naves puestas al servicio del ejército para la gestión aduanera o para las actividades de inspección de la Agencia Tributaria, paga el déficit de Navantia (No sabemos la cuantía) así como las pensiones a militares y sus familiares por clases pasivas (casi 3 millones de prestaciones).

Este gasto conjunto supone un 19,6% del gasto militar presupuestario y un 38,8% del gasto referido a otros ministerios. Viene referido en su inmensa mayoría a las pensiones militares y el restante a los demás pagos militares presupuestados (es decir, con exclusión de las autorizaciones de créditos suplementarios y lo que se paga por SEPI que no sabemos cuánto es).

La importancia de este ministerio es mayor aún, porque de su mano está la aprobación de los créditos extraordinarios que implican un sobregasto sobre el presupuestado. Es un gran financiador de la defensa.

De igual manera es significativa la contribución del Ministerio de Interior tanto por las partidas destinadas a la Guardia Civil, cuerpo militar y con labores específicamente militares y securitizadoras, así como el material militar (así consignado en los propios presupuestos) tanto de la guardia civil como de la policía. Afecta al 16,4 del gasto militar presupuestario y al 32,5% del gasto excluido el de defensa.

Le siguen los Organismos autónomos militares, destinados a las prestaciones sociales y hospitalario-sanitarias de los militares y los exmilitares y sus familiares (ISFAS), a la investigación militar (INTA) y a la prestación de viviendas a militares, a la especulación (venta, permuta) y a la adquisición de infraestructuras militares y reinversión militar (INVIED), con un 18,58% del gasto militar fuera del presupuesto de defensa.

Detrás encontramos al Ministerio de Industria, que financia sobre todo inversiones para industrias militares y prestaciones de subvenciones a éstas, el Ministerio de Asuntos exteriores, que paga parte de las operaciones militares en el exterior y diversas participaciones españolas en organismos y alianzas militares y de seguridad, y detrás el resto de ministerios consignados, que abonan diversos pagos y prestaciones de defensa.

Todo ello no consigna, sin embargo, todo el gasto militar que se esconde en otros ministerios, porque Defensa y sus organismos autónomos reciben transferencias de los otros ministerios por lo que se llama “encomiendas de gestión” que se realiza desde éstos a organismos de defensa (práctica denunciada por el Tribunal de Cuentas pero que sigue realizándose con profusión), convenios especiales de colaboración, y subvenciones de diversos departamentos encubiertas. Además de ello contamos con ingentes subvenciones a las industrias militares, algunas de titularidad o cotitularidad estatal, como las que ofrece la Junta de Andalucía a Navantia (empresa pública), o las que ofrecen a la misma empresa desde la Xunta de Galicia o a otras empresas del sector desde la Comunidad de Madrid u otras comunidades destacadas.

Por último, también existen pagos a estas industrias desde fondos europeos, como también a servicios destinados a la seguridad fronteriza (por ejemplo, el 70% de la nueva inversión en vallado de Ceuta y Melilla procederá de pagos de Europa), Frontex, subvenciones y apoyos a militares en el exterior, etc.

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